El Proyecto de Ley 107 de 2010, representa una visión estrecha y cómplice con la impunidad
Por: Luis Alberto Matta
En mi opinión y haciendo honor a mi idea de democracia, en la que los derechos humanos deben ser alcanzables y vigentes, y que la justicia social debe ser efectiva, me parece absurdo que se pretenda votar una ley de victimas en Colombia (Proyecto de Ley 107 de 2010), en la cual no se consulta a las organizaciones defensoras de derechos humanos, tampoco a las organizaciones sociales y populares que agrupan a las victimas de la violencia política en Colombia.
Mediante dicha ley se impone una visión estrecha y cómplice con la impunidad, por ejemplo imponiendo que la comisión nacional que ha de determinar quien es victima o no, estará conformada por miembros del gobierno o por sectores ligados al poder, empresariales o de la política tradicional, los que siempre han sido inclinados a negar los derechos de las victimas.
Y por supuesto, esta ley absurda, no nos consulta a los exiliados y refugiados políticos. No existimos.
Otro elemento negativo del proyecto de Ley 107 es que desconoce abiertamente las instrucciones de la Corte Constitucional que orienta a la búsqueda de la Verdad, Justicia y Reparación, en la idea de no repetición de hechos macabros, como por ejemplo las fosas clandestinas con cientos de cadáveres NN, o los “falsos positivos” que consisten en asesinar jóvenes y campesinos indefensos luego de haberlos capturado, secuestrado o engañado con el cuento de ofrecerles trabajo en regiones remotas, pero luego aparecen muertos en supuestos combates vestidos de guerrilleros, con cuyos cuerpos, a manera de trofeo, los asesinos reclaman vacaciones, bonos y vacaciones dobles, con el cuento de que mataron terroristas en “fabulosos combates”. Una mentira que por fortuna poco a poco se aclara, gracias a la valerosa insistencia de madres desconsoladas que han sido indoblegables en la búsqueda de superar la impunidad basada en informes de prensa y grotescas presentaciones de power point que circulan con descaro absoluto, retorciendo la verdad.
Nadie niega que la insurgencia causa victimas en Colombia, sería inaudito negarlo, sin embargo preocupa cuando madres desconsoladas han reconocido a sus hijitos, algunos niños, cruelmente asesinados por grupos paramilitares, o por el ejército directamente como pasó en San José de Apartadó, pero luego son mostrados por quien sabe que mente malévola en presentaciones de power-point como victimas de la violencia guerrillera. En mi opinión se debe condenar la violencia y la guerra, planteando iniciativas de paz y ampliando la democracia.
Finalmente tampoco me gusta el proyecto de Ley 107 porque complica la devolución de tierras para los mas de cuatro millones de desplazados que tiene Colombia, y peor aún, niega la indemnización por pérdida de bienes patrimoniales, fijos y móviles como casas, cultivos y animales domésticos, incluyendo ganado vacuno.
Lo peor, la Ley 107 de 2010 limita los alcances económicos de la posible indemnización a las victimas, con el cuento de la responsabilidad fiscal. En cambio para invertir en la guerra más del 5% del PIB no hay problema. Mientras que hacer hospitales, escuelas, carreteras y devolverle algo de los robado a los millones de campesinos, negros e indígenas, ahí si hay problema. Que desconsuelo.
La Ley 107 de 2010 parece escrita por personajes que se oponen a que algún día haya paz con justicia social en Colombia, y que mas bien, soterradamente se quieren burlar de Colombia y el mundo falseando la realidad, y preparando el camino para que la violencia y la impunidad continúen, al fin y al cabo, parece ser que se lucran de la guerra y la desgracia.
Montreal, Octubre 26, 2010



