Con la presencia de garantes internacionales del CICR, transportados por una aeronave del ejército del Brasil autorizada por el presidente Lula, la insurgencia dejó en libertad a un grupo compuesto por un militar y tres policías, a quienes mantuvieron en cautiverio por largos años, luego de haber sido capturados durante enfrentamientos militares, propios del conflicto social y armado que padece Colombia hace ya medio siglo.
Los hombres de las fuerzas del gobierno fueron entregados a una comisión de "Colombianos y Colombianas por la Paz" encabezada por la Senadora Piedad Córdoba. Alfonso Cano, Comandante en Jefe de las FARC-EP hizo llegar un comunicado que según aseguró Piedad Córdoba, pronto será conocido por la opinión pública de Colombia, que mayoritariamente clamamos paz y solución política del conflicto colombiano.
La liberación unilateral por parte de la guerrilla del exgobernador del Meta, Alan Jara, y del diputado Sigifredo López, augura un posible escenario, en el cual el gobierno guerrerista de Uribe, tendrá que ceder ante las iniciativas de paz, y probablemente avanzar hacia un acuerdo humanitario, esperanza de los colombianos de bien que pensamos en un futuro promisorio para Colombia, en paz, con democracia y con justicia social, única vía para solucionar el conflicto armado interno. Fraternal saludo, y sinceras felicitaciones a los periodistas, Daniel Samper Pizano, y particularmete a los valientes Jorge Enrique Botero, Camilo Raigozo y Hollman Morris. Un fraternal abrazo, Luis Alberto Matta.
Disfruten el video -------------------------
Monday, February 9, 2009
Documental sobre liberación de prisioneros, preparado por el periodista Camilo Raigozo director del blog de noticias NOTIMUNDO
Friday, February 6, 2009
Periodista Daniel Samper Pizano narra los graves obstáculos del gobierno tratando de impedir la liberación de cautivos por parte de la insurgencia
Las propuestas del senador Gustavo Petro
Notas de Juan Cendales
La vía suiza del Acuerdo sobre lo fundamental
“Acuerdo sobre lo fundamental” es una frase muy conocida en el argot político colombiano. Suele recurrirse a ella con cierta dosis de mamadera de gallo. O cachondeo, como dicen por las tierras hispanas. Es una frase que resumía la propuesta política del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado en los años finales de su vida, antes de ser asesinado en medio de las truculencias y vendettas del militarismo y la extrema derecha colombiana.
Gómez es uno de los políticos más reaccionarios de los últimos cincuenta años de nuestra vida republicana. Es heredero de Laureano Gómez, “el monstruo”, el hombre de la política de sangre y fuego de los años cuarenta cuando el régimen conservador desató una etapa de terror y barbarie en los campos colombianos. Época de degollamientos, masacres, descuartizamientos y otras barbaridades, semejantes a las que cuarenta años después son realizadas por las bandas paramilitares. También fue instigador de la violencia bipartidista de los cincuenta en la cual más de 300.000 colombianos perdieron la vida.
Al comienzo de los años sesenta Álvaro Gómez siendo Senador de la república lanzó una campaña política de desprestigio contra las zonas agrarias donde se refugiaron los guerrillas de autodefensa que desconfiaron de las propuestas de paz, primero del golpista teniente coronel Gustavo Rojas Pinilla y luego del Frente Nacional, el acuerdo bipartidista que lo reemplazó. Las desconfianzas eran sensatas. Muchos de los guerrilleros desmovilizados fueron posteriormente asesinados. Empezando por Guadalupe Salcedo uno de sus máximos jefes. Gómez llamó a estas regiones “repúblicas independientes”, lo dijo en el parlamento y en los medios conservadores y liberales hasta lograr que estas regiones fueran atacadas con más de 16.000 hombres, bombardeadas e infectadas con la guerra bacteriológica. Estas agresiones a Marquetalia, Rio Chiquito, El pato y Guayabero, entre otras, dieron origen a la lucha guerrillera en Colombia. En los años noventa Álvaro Gómez sacó a la palestra la propuesta del “acuerdo sobre lo fundamental”. Quería reeditar y prolongar el Frente Nacional, el acuerdo bipartidista, oligárquico y excluyente. Lo fundamental para ellos era el poder y la defensa del statu quo. Un status de violencia, hambre, ausencia de democracia y de libertades.
En los últimos años ha vuelto al escenario político la frase y la propuesta del “acuerdo sobre lo fundamental”. Pero esta vez ya no la proclama Álvaro Gómez. Ahora quien la hace es Gustavo Petro, Senador y dirigente del Polo Democrático quien extrañamente se autoproclama su heredero. Exponente de la autollamada “izquierda democrática”, primero propuso hacer un acuerdo con el uribismo para encontrarle una salida a la crisis. Ahora propone, junto a Lucho Garzón, una consulta interpartidista entre todos los antiuribistas para encontrar un candidato que pueda derrotar a Uribe en las elecciones del 2010. Un acuerdo sin programa. Sin principios. Puro cálculo electoral. Pura y simple sumatoria de votos. Un acuerdo sobre lo fundamental. Sacar a Uribe pero que todo siga igual. Un acuerdo que puede incluir a sectores que eran uribistas o que son “uribistas democráticos”. Gente que aprobó toda la política antisocial, guerrerista y dictatorial del pequeño sátrapa. Y que luego se salieron no por asco a lo que habían aprobado sino por discrepancias clientelistas o porque sienten que el barco uribista puede empezar a aguar.
Es razonable decir que “los amigos de mis amigos son mis amigos”. Lo que no es razonable es decir que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos.”
Pero Angelino Garzón nos ha aportado la definitiva claridad sobre los alcances de la nueva política del acuerdo sobre lo fundamental.
Ex dirigente sindical comunista, integrante también de esta llamada izquierda democrática y uno de los posibles nombres para la consulta interpartidista se fue para Ginebra como embajador de Uribe ante la OIT. Hace unos 18 años el mismo Gustavo Petro recién desmovilizado de la guerrilla del M-19 fue funcionario en la embajada en Bruselas del padre del neoliberalismo en Colombia el presidente César Gaviria.
Mostrando con total claridad la catadura ideológica, programática y de principios de los acuerdos sobre lo fundamental.
La vía suiza del Acuerdo sobre lo fundamental
“Acuerdo sobre lo fundamental” es una frase muy conocida en el argot político colombiano. Suele recurrirse a ella con cierta dosis de mamadera de gallo. O cachondeo, como dicen por las tierras hispanas. Es una frase que resumía la propuesta política del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado en los años finales de su vida, antes de ser asesinado en medio de las truculencias y vendettas del militarismo y la extrema derecha colombiana.
Gómez es uno de los políticos más reaccionarios de los últimos cincuenta años de nuestra vida republicana. Es heredero de Laureano Gómez, “el monstruo”, el hombre de la política de sangre y fuego de los años cuarenta cuando el régimen conservador desató una etapa de terror y barbarie en los campos colombianos. Época de degollamientos, masacres, descuartizamientos y otras barbaridades, semejantes a las que cuarenta años después son realizadas por las bandas paramilitares. También fue instigador de la violencia bipartidista de los cincuenta en la cual más de 300.000 colombianos perdieron la vida.
Al comienzo de los años sesenta Álvaro Gómez siendo Senador de la república lanzó una campaña política de desprestigio contra las zonas agrarias donde se refugiaron los guerrillas de autodefensa que desconfiaron de las propuestas de paz, primero del golpista teniente coronel Gustavo Rojas Pinilla y luego del Frente Nacional, el acuerdo bipartidista que lo reemplazó. Las desconfianzas eran sensatas. Muchos de los guerrilleros desmovilizados fueron posteriormente asesinados. Empezando por Guadalupe Salcedo uno de sus máximos jefes. Gómez llamó a estas regiones “repúblicas independientes”, lo dijo en el parlamento y en los medios conservadores y liberales hasta lograr que estas regiones fueran atacadas con más de 16.000 hombres, bombardeadas e infectadas con la guerra bacteriológica. Estas agresiones a Marquetalia, Rio Chiquito, El pato y Guayabero, entre otras, dieron origen a la lucha guerrillera en Colombia. En los años noventa Álvaro Gómez sacó a la palestra la propuesta del “acuerdo sobre lo fundamental”. Quería reeditar y prolongar el Frente Nacional, el acuerdo bipartidista, oligárquico y excluyente. Lo fundamental para ellos era el poder y la defensa del statu quo. Un status de violencia, hambre, ausencia de democracia y de libertades.
En los últimos años ha vuelto al escenario político la frase y la propuesta del “acuerdo sobre lo fundamental”. Pero esta vez ya no la proclama Álvaro Gómez. Ahora quien la hace es Gustavo Petro, Senador y dirigente del Polo Democrático quien extrañamente se autoproclama su heredero. Exponente de la autollamada “izquierda democrática”, primero propuso hacer un acuerdo con el uribismo para encontrarle una salida a la crisis. Ahora propone, junto a Lucho Garzón, una consulta interpartidista entre todos los antiuribistas para encontrar un candidato que pueda derrotar a Uribe en las elecciones del 2010. Un acuerdo sin programa. Sin principios. Puro cálculo electoral. Pura y simple sumatoria de votos. Un acuerdo sobre lo fundamental. Sacar a Uribe pero que todo siga igual. Un acuerdo que puede incluir a sectores que eran uribistas o que son “uribistas democráticos”. Gente que aprobó toda la política antisocial, guerrerista y dictatorial del pequeño sátrapa. Y que luego se salieron no por asco a lo que habían aprobado sino por discrepancias clientelistas o porque sienten que el barco uribista puede empezar a aguar.
Es razonable decir que “los amigos de mis amigos son mis amigos”. Lo que no es razonable es decir que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos.”
Pero Angelino Garzón nos ha aportado la definitiva claridad sobre los alcances de la nueva política del acuerdo sobre lo fundamental.
Ex dirigente sindical comunista, integrante también de esta llamada izquierda democrática y uno de los posibles nombres para la consulta interpartidista se fue para Ginebra como embajador de Uribe ante la OIT. Hace unos 18 años el mismo Gustavo Petro recién desmovilizado de la guerrilla del M-19 fue funcionario en la embajada en Bruselas del padre del neoliberalismo en Colombia el presidente César Gaviria.
Mostrando con total claridad la catadura ideológica, programática y de principios de los acuerdos sobre lo fundamental.
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