Thursday, August 7, 2008

¿Conoce usted la historia de Sandalio y Ana Rosa?



Por: Luis Alberto Matta
Sandalio Herrera y Ana Rosa Avellaneda una pareja que bordea los 70 años de edad, fueron expulsados a garrote de su propia casa el pasado miércoles 23 de julio. Cumpliendo órdenes de un poderoso banco, con el visto bueno de la alcaldía y previa autorización de un juez, la acción fue ejecutada por el escuadrón antidisturbios de la policía de Bogotá.

A empellones y esposados como criminales, Sandalio y Ana Rosa marcharon detenidos junto a varios miembros de la familia, dos de ellos menores de edad.

Según mis averiguaciones, la familia Herrera Avellaneda adquirió la casa mediante un crédito hipotecario por 14 millones de pesos, que al cabo de una década, por triquiñuelas que llaman “ajustes bancarios”, inflación y otros eventos, se transformó en 112 millones de pesos. Es decir, luego de firmado el contrato inicial, como por arte de magia, y pese a los pagos puntuales, año tras año el valor del crédito se incrementó hasta un 800 por ciento.

Los deudores, parte integral de esa clase media adormecida, que suele ser indiferente ante la desgracia de los más pobres, que son la mayoría, como pudo y trabajando sin desmayo, negándose cualquier otro privilegio en beneficio de una pretendida herencia para sus hijos, alcanzó a abonar 91 millones de pesos en diez años.

Pero en el capitalismo bancario las reglas son claras. Y los regímenes políticos de América Latina son fieles a los bancos. Así que un piquete de 150 policías, cuyo jefe metropolitano es Samuel Moreno Rojas, flamante alcalde de la nueva izquierda que encabeza el Polo Democrático Alternativo en Bogotá, madrugó como de costumbre a derribar puertas, esta vez, las de la familia Herrera Avellaneda en el barrio Estrada de la capital colombiana.

Ante el atropello los vecinos del barrio se sublevaron solidariamente. –Esto es una injusticia–, gritaban, pero en escasos minutos fueron reducidos a punta de bolillo y chorros de agua… –Hay mi madre, y yo que no le creía a los defensores de derechos humanos–, me dijo don Antonio, uno de los habitantes del barrio Estrada, quien ahora tiene el privilegio de conocer la otra cara de la “seguridad democrática”, ese embeleco que pregona el presidente Álvaro Uribe y que ensalzan a diario sus encuestas.

Para escribir el presente artículo traté de contactar a Sandalio Herrera. Nadie me dio razón del infortunado viejo, pero en cambio obtuve detalles del desalojo con otros vecinos.

–Nosotros pensábamos, me dijo Jacinto Sepúlveda[1], –que eso de la policía allanando y reprimiendo con tanta violencia, era solamente en las universidades con los estudiantes revoltosos de la Nacional o la Distrital, o con los vendedores ambulantes y desplazados, pa’ tenerlos a raya. No me vuelvo a creer el cuento chino de que están aplacando focos de terrorismo. Fíjese lo que le pasó a mis vecinos, y todo por atrasarse con un crédito ya ‘requetepago’. Los trataron igualito que a los que llaman terroristas–.

Supe que don Jacinto se refería a las imágenes muy frecuentes en la televisión colombiana, que muestran campesinos o estudiantes enfrentados con el ejército o la policía clamando sus derechos. En muchas ocasiones, durante las revueltas se ha visto a los jóvenes luchando ferozmente, para evitar ser subidos a las tenebrosas tanquetas y patrullas del ESMAD[2], mientras el resto de sus compañeros gritan consignas como esta, que se aprecia en los murales callejeros de la carrera séptima: “Uribe, narcoparaco, el pueblo está berraco”.

Para Jacinto, Antonio, Clara Inés y especialmente para la familia Herrera Avellaneda, esta vez el asunto no fue por televisión. –Esa familia es brava–, dice Jacinto, –fíjese que se habían defendido contra siete intentos de desalojo, pero esta vez les llegaron temprano–.

–Los cogieron con los pantalones abajo–, alega doña Clara Inés, –Y eso que Sandalio se la pasaba alabando el 70% de popularidad del presidente–.

¿A ustedes los han encuestado para efectos de la popularidad de Uribe? Le pregunté a doña Clara. –No, nunca–, me responde tajante, y agrega: –Y tampoco sé que hayan encuestado a nadie por aquí, y eso que todos tenemos teléfono. Quien sabe a quien será que llaman, y ni modo que sea gente de los barrios más pobres, imagínese, pues ni teléfono tienen en esos cerros de invasión–.

Volviendo al desalojo de la familia Herrera, le insisto a doña Clara ¿que más me puede decir? –Que aquel día en medio del susto y la indignación, Sandalio y su esposa le gritaban a la policía, “Entiendan, esta casita ya es de nosotros, la hemos pagado varias veces, tenemos los recibos de pago, por dios escúchennos, por favor no cometan esta injusticia”, pero la policía no les paró bolas– afirma resignada.

Efectivamente don Sandalio fue reducido a golpes y esposado como criminal. Supe que el viejo no pudo contener las lágrimas cuando notó el agresivo desprecio con que el piquete copaba su vivienda. Ana Rosa, con la misma dignidad y junto a sus hijas echó mano de cuanto objeto pudo, incluyendo palos y piedras, para enfrentar a la policía palmo a palmo en su casa. Todo fue en vano, y ahora, este par de viejos necesitan otros 40 años de trabajo, sacrificio y ahorro para conseguir un nuevo préstamo leonino y hacerse a otra casita.

Entretanto, un concejal del Polo Democrático en Bogotá, pidió la disolución del escuadrón antidisturbios. Recordó que un año atrás, el 22 de julio de 2006, luego de una violenta represión el ESMAD resultó señalado de asesinar a un joven de 21 años durante protestas estudiantiles. Ya son tres los jóvenes asesinados en circunstancias similares.

Pero volviendo al desalojo, tema central de esta nota, les tengo un dato: resulta que cada día, los juzgados de Bogotá, no incluyo otras ciudades, expiden un promedio de 40 órdenes de desalojo. Luego de un breve seguimiento he llegado a la conclusión, de que una vez se cerró la tenaza paramilitar en los barrios humildes de la capital, decenas de inquilinos expropiados huyen silenciosos eludiendo cualquier acción de protesta.

Previo a las órdenes de desalojo violento, se sabe que los deudores son víctima de llamadas de cobro a cada instante, incluyendo altas horas de la noche. Los cobradores suelen amenazar con el inminente arribo de la policía a ejecutar el desalojo. Según Jacinto, Granahorrar, Colpatria y Davivienda, entre otras corporaciones, encabezan esta clase de atropellos, y suelen contratar servicios con entidades especializadas en cobro, como “Crear País”. Las agencias de cobro son conocidas con el nombre de “chepitos”, pero las víctimas, sin eufemismos las llaman ‘agencias de ladrones’.

Los dueños, socios y gerentes de estas agencias y corporaciones son oligarcas ligados a la clase política, que no conformes con vivir y robar del erario público, aprovechan los bancos para atracar y exprimir a la población. A todas estas, una pregunta de interés general: ¿donde andará el petardo que simula ser Defensor del Pueblo? Supongo que debe andar muy ocupado en la politiquería, porque de defender el pueblo, nada.

Entretanto, miremos otros detallitos de la seguridad democrática, sucedidos la misma semana en que despojaron de su casa a los Herrera Avellaneda: es asesinado por grupos paramilitares en el municipio de Mistrató, departamento de Risaralda, el gobernador del resguardo indígena Embera Chamí Hugo González. Con este asesinato, según la Organización Nacional Indígena ONIC, son 1936 los indígenas asesinados en la era Pastrana – Uribe. Son encontrados los restos mortales del sindicalista Guillermo Rivera, secuestrado semanas atrás por un escuadrón de la muerte, cuyos miembros, según testigos, portaban uniformes de la policía; Guillermo fue salvajemente torturado. Es detenida en España Remedios García, pacifista española acusada de ser enlace de la guerrilla colombiana en Europa; con su detención se profundiza la cacería de brujas desatada por el gobierno de Uribe en el exterior, contra todos aquellos que hayan denunciado o criticado al régimen colombiano, y como arte de magia siguen apareciendo archivos comprometedores en la computadora atómica del fallecido jefe guerrillero Raúl Reyes. Se descubre el agua tibia: que el ejército colombiano usa símbolos del Comité Internacional de la Cruz Roja para engañar a una columna guerrillera. De nuevo Uribito Carimagua, ministro de agricultura de Uribe, entrega tierras que originalmente eran para desplazados y campesinos pobres, a empresarios y terratenientes. Un informe internacional anuncia que pese a las fumigaciones y los millonarios recursos invertidos en la lucha contra el narcotráfico, los cultivos de coca y amapola, y el tráfico de cocaína, crecen vertiginosamente en Colombia; el informe coincide con las declaraciones del ministro de defensa Juan Manuel Santos, quien afirma que las FARC están casi desaparecidas, y que ahora es el gobierno y sus aliados quienes controlan y ejercen soberanía en todo el territorio nacional… Entonces parece ser cierto.

Y finalmente, cuatro sucesos verdaderamente interesantes, polémicos y alarmantes, registrados a medias por la prensa colombiana, al cierre de la presente nota:

El primero es la investigación por vínculos al narcotráfico y paramilitarismo que se abre contra el hermano del actual ministro de Interior y de Justicia Fabio Valencia, señor Guillermo León Valencia Cossio, nada más y nada menos que “Director de Fiscalías de Medellín”. Es decir, uno de los jefes inmaculados de la justicia bajo sospecha de trabajar al servicio del narcotraficante y paramilitar Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”. La investigación incluye al general de la policía Marco Antonio Pedreros, acusado de nexos con el escuadrón paramilitar “Águilas Negras”. El general Pedreros es hombre de íntima confianza del presidente Uribe y del jefe nacional de la policía, general Oscar Naranjo.

El segundo suceso, es un hecho, que de confirmarse, sería muy importante tener en cuenta en los futuros tribunales de justicia que habrán de implementarse para juzgar a los genocidas colombianos y sus cómplices: Mario Iguarán, actual Fiscal General de la Nación, según una columnista de la revista Semana, ha solicitado que se le otorgue el principio de oportunidad para abstenerse de investigar a los narcotraficantes. Sin palabras.

El tercer suceso, la confesión del genocida Éver Velosa García, alias HH., a la radio RCN. El criminal, es el mismo que ya había confesado el asesinato de tres mil personas en Urabá, la mayoría lideres obreros y campesinos ligados a la Unión Patriótica. Dichos crímenes fueron cometidos durante el periodo en que actual presidente de Colombia era gobernador de Antioquia. Ahora HH profundizó sus declaraciones al señalar nombres de empresarios, políticos y militares activos, como amigos, cómplices y auspiciadores del terror paramilitar en el Urabá y el Valle del Cauca. Entre otros, volvió a denunciar al general en retiro Rito Alejo del Río, quien fuera puesto en libertad por orden del ex Fiscal General de la Nación Luis Camilo Osorio, actual embajador en México. Osorio también es acusado de entregar información reservada a narcotraficantes y paramilitares cuando era Fiscal General, y se negó a investigar a varios de sus amigotes, como el ex gobernador Salvador Arana, hoy investigado por crímenes paramilitares en el departamento de Sucre. Pues bien, HH pide al presidente Uribe que no se apresure a extraditarlo. –“Ahora resulta que soy como la novia fea” –, dijo el paramilitar, alegando que sus antiguos jefes lo ignoran y se hacen los de la vista gorda, mientras él está afrontando la justicia. HH amenazó con nuevas declaraciones. Es deber ciudadano clamar porque la vida de este sujeto sea respetada, pues son muchas las confesiones que todavía nos faltan por conocer.

Y el cuarto y último suceso. Juan Manuel Santos, ministro de defensa de Uribe, ha ofrecido enviar tropas colombianas a Afganistán y Haití. Como ya se sabe, decenas de mercenarios en Irak son colombianos, la mayoría desvinculados del ejército colombiano por “faltas graves”. Ahora resulta que Colombia va respaldar cuanta invasión militar se produzca alrededor del mundo. Lo que faltaba. Por algo dijo Bush la semana pasada: “El presidente Uribe ha hecho todo lo que le hemos pedido que haga y más”. Que lejos está la paz, y que desgracia y deshonor para mi pueblo.

Conclusión: la tragedia que afrontó la familia Herrera Avellaneda es un jueguito de niños, en comparación con los demás regalitos de la “seguridad democrática”. Si usted tiene más información sobre desalojos, por favor comuníquelas al correo electrónico jacobolam@gmail.com , visite el blog http://luismatta.blogspot.com/ y el portal del Canadian Centre of Bolivarian Studies http://laguacamaya.ca/Quienes_somos.html

[1] Nombre cambiado a solicitud del entrevistado por razones de seguridad.
[2] Escuadrón Móvil Anti Disturbios.




Vea el video sobre el desalojo:




Saturday, July 19, 2008

¿Qué pasa con el CICR en Colombia? (Y preguntas sobre la recompensa de 20 millones de dólares)







En el verano de 1996, durante la feroz represión militar contra las marchas de los campesinos cocaleros en el Magdalena Medio, el accidente de un auto protegido por emblemas de la Cruz Roja dejó al descubierto su carga: hombres encapuchados y cinco contenedores cargados con armas y gases lacrimógenos. A través de la prensa, el mundo fue testigo del abuso de un emblema que significa neutralidad e intención humanitaria.

Los cultivadores y raspachines de coca reclamaban reforma agraria e incentivos a la economía campesina de subsistencia. El gobierno de Ernesto Samper dejó que la cúpula militar se hiciera cargo de la respuesta. Luego de varias decenas de campesinos asesinados y desaparecidos, y las consabidas negociaciones, el gobierno logró que los labriegos regresaran al monte, y principalmente, que el suceso de los emblemas pasara al olvido.

También son muchos los casos, en que las partes en conflicto, Estado e insurgencia, han cometido actos de perfidia en Colombia. Pero lo extraño, es que solo se denuncia y se le da despliegue a los hechos de los que son responsables los levantados en armas.

Lo sorprendente, es que de este juego mediático también participa directa o indirectamente el CICR, justamente cuando guarda silencio, luego de que los medios informativos del régimen arman el sesgo y la alharaca.

Ha habido numerosos casos en que los vehículos del CICR han sido detenidos en retenes militares y sometidos a requisas. Un ejemplo: el 27 de septiembre de 2001, en Albania, departamento del Caquetá, el Ejército fustigó gravemente un vehículo del CICR, mientras el militar al mando señalaba a dos campesinos que eran transportados en su interior, como lideres guerrilleros. Uno de los labriegos iba herido, luego de la represión militar contra la protesta campesina que se había adelantado en horas de la mañana.

Pese al grave suceso, no hubo denuncia, por el contrario, la “ONG” del Ejército ‘Acospaz’, publicó en su portal de internet una información en la que afirma que una columna de guerrilleros usó un vehículo del CICR. Silencio absoluto en Bogotá y Ginebra.

Conozco personas del CICR, y no puedo negar que recibí atención de esta entidad en 1997, cuando asumía como consejero de paz del Valle del Cauca en nombre de la Unión Patriótica. En esta organización hay gente honesta, pero no puedo pasar por alto, que algo extraño está sucediendo en el CICR en Colombia, especialmente durante el segundo periodo de gobierno de Álvaro Uribe.

La gota que colma el vaso acaba de suceder. Ocurrió durante la operación en la que los dos desertores de las FARC entregaron a un numeroso grupo de cautivos, entre ellos los tres mercenarios estadounidenses y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. En dicha operación el Ejército usó emblemas del CICR y de la televisión independiente TELESUR para engañar al resto de guerrilleros que custodiaban a los prisioneros.

Seguramente Cesar y Enrique los dos desertores, ya habían convencido a la tropa guerrillera que la misión estaba encabezada por el CICR, y que les acompañaba una delegación de la televisora venezolana.

El espectáculo posterior a la puesta en escena de esta operación generó muchas dudas. Intempestivamente y sin venir a cuento, Uribe le insistió al general Montoya (criminal de guerra luego de las matanzas en la comuna 13 de Medellín), que hablara de los emblemas utilizados en el rescate. Enseguida, cuando Ingrid Betancourt interviene, y sin que nadie le estuviera preguntando a ella sobre ese tema, y posterior a un malicioso cruce de miradas con Juan Manuel Santos (ministro de defensa), comenzó a dar explicaciones sobre los logos y emblemas que portaban los militares que acudieron a recogerlos… “Que es esto, que logos más extraños, que comisión es esta”, dijo Ingrid muy emocionada, aduciendo que estas fueron sus primeras expresiones de júbilo, cuando vio al helicóptero.

Mentirosa y ladina por naturaleza, Ingrid Betancourt despertó muchas dudas con sus palabras, porque tratando de proteger la espalda de Uribe y su gobierno, soltó comentarios que nadie le preguntaba, como tratando de adelantarse a los hechos. A todas estas, por que será que en estos días la señora Betancourt guarda un cómplice silencio.

Si bien todos deseamos que haya libertad para quienes están retenidos por culpa del conflicto colombiano, incluyendo a Ingrid que ya la logró, a muchos nos molesta que los últimos sucesos no contribuyan a la paz, sino más bien al envalentonamiento de los guerreristas que abogan por la salida militar, y contra las salidas políticas enmarcadas en la justicia social.

La burbuja mediática ignora la situación de los 30.000 secuestrados-desaparecidos. Nadie se refiere a los insurgentes que se pudren en las mazmorras, tampoco a Simón Trinidad y sus compañeros hoy juzgados por una potencia extranjera, en abierta violación a la soberanía de Colombia. Casi nadie habla de la necesidad de una salida política para alcanzar la paz, como si una oleada de estupidez se hubiera apoderado del mundo.

Y para colmo de males, el CICR muy orondo anuncia que no desea polemizar alrededor del uso indebido de sus símbolos por parte de las tropas del gobierno colombiano. Seguramente, para la señora Anjos Gussing de Suiza, que concedió una entrevista ridícula y elusiva, este es un caso de importancia menor.

O sea que el CICR no acudirá a un tribunal de justicia. Y todo el mundo se pasará por la faja las reglas del Derecho Internacional Humanitario, que claramente señalan, que el uso indebido de símbolos humanitarios de carácter internacional puede y debe ser sancionado en tribunales internacionales. Perfidia, creo que se llama. Pero que vamos hacer, si por estos días abunda la impunidad y la amnesia.

¿Que pasa con el CICR en Colombia? ¿Será que así pretende ser actor neutral en Colombia? O será que alguno de sus delegados en Bogotá está compitiendo con la OEA y la iglesia, para ver quien es más Uribista.

Por último, otro par de preguntas: ¿A los desertores los van a extraditar? Como se va a saldar el asunto de la recompensa ¿Será que Juan Manuel Santos y el gobierno de Uribe le van hacer conejo a los dos desertores con los 20 millones de dólares?... En otras palabras ¿Los van a robar? Ahí está pintado el gobierno narcoparamilitar de Uribe. Y de paso, ahí están pintados Juan Manuel Santos e Ingrid Betancourt.

Let them Stay!

Harper government deports US War Resister Robin Long





Against the wishes of Canadians and Canada's Parliament, the federal government deported U.S. Iraq war resister Robin Long to the United States, where he faces punishment for refusing to participate in the Iraq War.

Robin is currently being held at the Buckley City Jail near Fort Lewis, Washington. Last night supporters and a lawyer were able to get in to visit Robin. He will likely be transferred to Fort Carson, Colorado next week.

More details will be posted as information becomes available, including details of how people can send messages of support to Robin.

The War Resisters Support Campaign is calling on supporters across Canada to urgently continue to put pressure on the minority conservative government to immediately cease deportation proceedings against other US war resisters and to respect the will of Canadians and their elected representatives by implementing the motion adopted by Parliament on June 3rd. Please see the take action page for what you can do.

Please read at: http://www.resisters.ca/index_en.html